Hace unos días tuve la desgraciada suerte de ir a Faunia, un zóologico que se las prometía de edén para animales.
Lo único que salvo esta experiencia fue la compañía, que por suerte era inmejorable.
Con respecto a Faunia: animales con el ciclo de luz cambiado, sin espacio para vivir, algunos caminaban erráticos de un lado para otro, pájaros que se arrancaban las plumas … una sensación de inmensa de tristeza y una gran frustación por sentirse participe de la financiación de este lugar, donde se amontonan los animales y se crean artificiales mini-ecosistemas que no dejan de ser jaulas.
Además de todo esto el precio es desorbitado: 2 adultos y dos niños = casi 100 €.
Hoy he tenido la oportunidad de hablar con Adolfo, que trabajó un tiempo allí. Sus relatos eran todavía más escandalosos: animales problemáticos sedados, pequeños animales que mueren por el stress de no poder ocultarse y que son reemplazados una y otra vez por ejemplares de la misma especie para que el visitante no se percate …
Me he prometido no volver y escribir un post para contarlo. Lo último lo he hecho, espero poder cumplir lo primero.
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