Bravo por Ponteareas

24 08 2007

En días tan tristes como los que estamos viviendo últimamente con lamentables acontecimientos como:

  • la muerte del tiburón que se paseaba alegre por las playas tarraconenses, quizás propiciada por los “expertos biólogos de la fauna marina” que procedieron a su captura de un modo tan organizado y limpio (al revisar el vídeo parecen 3 domingueros borrachos). Me gustaría que supierais la vergüenza y la desolación que siento en estos momentos de ser español; sí, todos públicamente nos apenamos por la pérdida del escualo, pero ¿que hacemos para que no vuelva a suceder?. España es el país europeo que más tiburones captura, más de 350.000 al año, y la mayoría de nosotros ni siquiera lo sabíamos, nos importa tan poco que ni de informarnos hacemos el esfuerzo. Es cierto que tampoco podemos salir a patrullar los mares en busca de redes de deriva o pescadores ilegales, pero nos podemos concienciar sobre el problema que tenemos, y quizá, algún día cuando ocurra otro caso parecido al del tiburón de Tarragona, seamos modelo de referencia y no unos chapuzas hazmereir de nuestros vecinos europeos.
  • la muerte de los delfines que recientemente se ha producido en Galicia es simplemente otro de los numerosísimos ejemplos que podemos encontrar de la indiferencia del ser humano de un desarrollo sostenible. Aunque en el resto de España tampoco estamos demasiado boyantes en la materia de protección de algunas especies marinas el caso de Galicia es especialmente problemático, hasta el punto de que se teme por la supervivencia de los cetáceos en esta zona. Antiguamente se recuerda el avistamiento de focas y otras especies similares. Miles de delfines mueren en nuestras costas cada año y prácticamente en su totalidad debido a que se quedan enganchados con las redes quilométricas de nuestros pescadores. Quizá no sea mala idea recuperar las técnicas tradicionales de pesca sabiendo que con redes tan solo un 10% de lo que se sube a bordo del barco se aprovecha, el resto se vuelve a arrojar (casi siempre ya muerto) al mar.
  • Otros cientos de casos y escándalos como el abandono y maltrato de animales domésticos, la desaparición de las tortugas de nuestras costas, la devastadora imagen de ver nuestros ríos y mares convertidos en estercoleros … (este post me está empezando a poner de mal humor)

Es por eso que creo que se merece una felicitación especial por mi parte la iniciativa llevada a cabo por el ayuntamiento de Ponteareas, pues recoge, cuida, mantiene y reintegra al medio natural animales abandonados y que tienen alguna dificultad. Además el entorno elegido para este Aula de la Naturaleza es precioso, pues se encuentra rodeando al Castillo de Sobroso.

Cercado de las avestruces en el Castillo de Sobroso - Ponteareas

 Foto: Avestruces no Castelo de Sobroso. Autor: Alicia Soto bajo licencia CC 2.5 by-sa




Mi libertad marítima

22 08 2007

Este verano he descubierto el placer del buceo en el mar, modalidad apnea. Es una sensación mágica de libertad que te permite compartir en otro medio la visión de las aves.

Al principio cuesta un poco, y más en las costas gallegas. El frío, el aire, la turbiedad del agua provocada por las corrientes, pero para mí sobre todo el miedo. Ese miedo infantil y sin sentido a lo desconocido, a que pueda existir algo oculto que tu mente rechaza por inconsistente; ese miedo a las sombras de las tenebrosas algas y los peces asesinos que se ocultan en ellas.

Pero todo eso desparece una vez que te pones las gafas de buceo, te echas al agua y tu ritmo respiratorio vuelve a la normalidad. Que inmensa felicidad poder desplazarte en 3 dimensiones, acostumbrados a aprovechar simplemente dos. Cuando empiezas a salir de la orilla y adentrarte un poco todos aquellas miedos cambian y ves que, efectivamente todo aquello te resultaba desconocido y lamentas no haber experimentado esa sensación antes, lo oculto se transforma en belleza y en naturaleza y las algas en espléndidos bosques de los que uno quiere escudriñar hasta el más mínimo detalle.

Por supuesto, sobra decir, que estas experiencias aumentan el compromiso hacia un planeta limpio y acrecentan mi respeto hacia la naturaleza.

Yo he ido sin tubo, quizá sea más incómodo, pero hace que me identifique más con las focas; además tras probar el tubo y comprobar que respiraba más agua que aire empecé a dudar de su imprescindibilidad.

Playa - Costa da Morte

Todo esta fantasía se vio interrumpida cuando algo me perturbó, un ruido extraño. Al sacar la cabeza veo una embarcación neumática con los colores de Protección Civil que me hace señales para que me mueva. ¿Pero que ocurre? Se acercan más a mi con el motor fuera borda en marcha y me piden que vaya a la zona más próxima a la playa delimitada por las boyas amarillas. ¡Vaya, es curioso,no me había dado cuenta! Aunque la verdad es que no me importaba, y de hecho mi propósito era llegar más lejos. Reviso mi equipación: gafas y una boya flotante roja para marcar mi posición … No falta nada.

Al no entender que estaba pasando les vuelvo a preguntar, ellos cada vez más cerca de mi (unos 10 metros) y con el motor todavía encendido. Me dicen que no puedo estar ahí, que soy un bañista y que no puedo pasar de las boyas amarillas, y que está prohibido y que si no hago caso tendrán que llamar a la patrullera. Me quedo blanco, blanco de la vergüenza ajena que siento por esos chicos; yo también he sido de Salvamento en playas y además soy Patrón de Embarcaciones de Recreo, por ende un socorrista simplemente me podría preguntar que si me encuentro bien, y en ese caso, como era, informarme de que si continuaba alejándome sería bajo mi responsabilidad y que ya no se verían obligados a vigilarme. Por otro lado, el RIPA (Reglamento Internacional de Prevención de Abordajes) tan sólo impone obligaciones para las embarcaciones, que no pueden en ningún caso atravesar la línea de boyas, no para los bañistas.

Me han dejado conmocionado, he visto comprometida mi libertad para disfrutar plenamente del mar. ¿Pero que está ocurriendo aquí? ¿Es que sólo David Meca y los que son filmados pueden alejarse de la costa? Esta vez no he hecho nada, pero no volveré a permitir este tipo de asedios desde una embarcación con el motor en marcha para realizar actos que mermen mi libertad. Desde aquí informó mi intención de nadar más allá de las boyas amarillas de señalización de las playas, aunque también aconsejo a todo aquel que lo quiera hacer que lleve una boya flotante de colores llamativos por su seguridad y evitar que alguna embarcación lo aborde por falta de visibilidad.

Foto: Playa – Costa da Morte. Autor: FotoSantomil (pixalia.net). Licencia CC 2.5 by